La revolución digital con su fascinante mundo de la informática, de Internet, de Internet II, de la New Generation, Internet que está llamada a ser más rápida que la Internet que hoy conocemos, del ciberespacio, de la robótica, de la temática, de la realidad virtual,de la tecnología fotónica, de

l correo electrónico, de la inteligencia artificial, del dinero electrónico, de la prensa digital y de los demás prodigios de la cibernética de nuestro tiempo, ha abierto una nueva era histórica para la humanidad, que dejó atrás al “homosapiens” de los clásicos antropólogos, que rigió a lo largo de 1400 generaciones de seres humanos, para proclamar el liderazgo indiscutible en la era digital, del “homo digitalis”....
La revolución digital, al sustituir la cultura escrita por la cultura audiovisual, modificó por su base, todas las actividades humanas fundamentadas en la imprenta, entre ellas la política, la economía, la industria, el comercio, la educación, la literatura, las relaciones internacionales y el periodismo.
Los átomos fueron desplazados por los “bits” que se movilizan por el planeta a la
velocidad de la luz, es decir a 300,000 kms. /seg., la pantalla electrónica ha sustituido al papel escrito y las bibliotecas del futuro, sin duda, serán reemplazadas por bancos de datos conectados a terminales de computación. De esta manera la revolución electrónica va moderando nuevas formas de velicación social, nuevas culturas políticas, nuevas formas de hacer política, nuevas maneras de comunicación de los líderes con las masas populares, nuevos modos de producción en lo económico, nuevas modalidades financieras, nuevos sistemas de producir, intercambiar y distribuir bienes y servicios de naturaleza económica, en fin, esta revolución implica una transformación desde los cimientos en muchas de las más importantes actividades humanas.
Pero la revolución digital, lamentablemente, lleva en sus entrañas ciertos retrocesos muy graves en la vida social, en la vida pública, por ejemplo, ha emergido la denominada vídeo política, o sea la política ejercida por medios electrónicos e informáticos cuya característica fundamental es la sustitución de las palabras por las imágenes. La informática en complicidad con la televisión ha encumbrado a las alturas falsos valores porque lamentablemente ha suplantado la inteligencia por la telegénica de los actores políticos, la personalidad por la imagen, la realidad por la apariencia, la verdad por la verosimilitud, la sustancia por el estilo, el contenido por la envoltura, la consistencia de las ideas por la eufonía y las tesis por los slogans, el poder de los slogans en la videopolítica es realmente impresionante.
Ahora, la revolución digital tiene también obviamente cosas tremendamente positivas....
Por: Rodrigo Borjs Ceballos
Fuente: http://www.cronicon.net/paginas/Borja/Borja10.pdf